MDMA

Table of Contents

BOOKS

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1. A Manual of MDMA-assisted Psychotherapy in the Treatment of Posttraumatic Stress Disorder.” Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies, Version 8.1 (2017). Mithoefer, Michael C.

2. Ecstasy, The Complete Guide [MDMA].  Julie Holland M.D.

3. Psychedelics and Spirituality.  Thomas B. Roberts

4. Psychedelic Medicine – Richard Louis Miller

5. Psicoterapia asistida con LSD, Psilocibina y MDMA. Thesis from Ingrid Tartakowsky

6. MDMA (éxtasis): usos y potencialidades terapéuticas. José Carlos Bouso Saiz and Gregorio Gómez-Jarabo

VIDEOS

MUSIC

MAPS Therapy Session Example Playlists:

Mendel Kaelen Example Playlist:

Johns Hopkins Psilocybin Playlist:

Los efectos de la MDMA

-Se empiezan a sentir luego de 30 a 60 minutos de ser

-Su momento máximo acontece luego de 70 a 90 minutos de ser administrada. Puede persistir entre una a tres horas

-Se considera que una dosis moderada puede durar entre 4 a 6 horas

-El efecto de relajación del cuerpo y la mente, así como también la disminución de la ansiedad, pueden perdurar por más tiempo

 

Para explicar esta propiedad de “facilitador” del proceso psicoterapéutico, es importante indicar que la psicoterapia suele ser un proceso largo y doloroso, en el que los pacientes deben profundizar y comunicar sus emociones al terapeuta. En este trayecto, se vislumbra que son estas emociones las que conllevan sufrimiento, lo que es causa de los trastornos psicológicos. La intensidad de este sufrimiento puede ser tal que suele desbordar su capacidad de control, por lo que enfrentarse a ello, podría implicar un proceso angustioso pero al mismo tiempo positivo. En este contexto, la MDMA “en lugar de actuar directamente sobre los síntomas, sitúa a los pacientes en un estado de calma serena, en el cual el miedo a enfrentarse a las emociones se reduce sin reducirse por ello el nivel de conciencia, de modo que ayuda a acelerar el proceso psicoterapéutico aumentando así el rendimiento de la terapia” (J. C. Bouso, 2003, p. 54). (J. C. Bouso, 2003, p. 96).

 

Sin embargo, “la relación entre MDMA y trastornos psiquiátricos no está muy clara y, al igual que para el caso de otras drogas de síntesis como la LSD o ketamina, parece ser que estos trastornos se desencadenan o se pueden desencadenar con más 70 probabilidad en aquellas personas que ya los padecían antes de iniciarse en el consumo” (J. C. Bouso, 2003, p. 83).

 

Además, es importante mencionar que la MDMA “altera reversiblemente el sistema inmunitario, por lo que al día siguiente de consumir éxtasis las defensas están más bajas de lo habitual, pudiendo aparecer constipados, herpes u otras infecciones. Con una alimentación equilibrada a lo largo de la semana y tomando zumos de naranja, se reducen las probabilidades de que aparezcan estos problemas leves” (J. C. Bouso, 2003, p. 95).

 

En contextos recreacionales se han registrado numerosos casos de personas con reacciones adversas moderadas o graves, lo que ha puesto en peligro la vida de consumidores y que incluso han llevado a la muerte a algunos. Sin embargo, se estima que la probabilidad de sufrir una reacción adversa con esta sustancia es de una por cada millón de dosis, lo que convierte a esta droga en una sustancia segura. Además, es importante señalar que en contextos recreativos se mezclan diversas sustancias, lo que aumenta el riesgo de sufrir alguna reacción adversa

 

Respecto de otros riesgos ligados al uso de esta sustancia, cabe indicar que aumenta de forma reversible la presión arterial y la tasa cardíaca, por lo que no debería ser consumida por personas con problemas cardiovasculares (J. C. Bouso, 2003; Mithoefer et al., 2012; Passie, 2012; White, 2014). “También está contraindicada en personas con enfermedades como epilepsia, diabetes, glaucoma, nistagmo, trastornos hepáticos o renales y alteraciones inmunológicas; y en personas con trastornos mentales graves como psicosis, esquizofrenia y depresión mayor. La MDMA está totalmente contraindicada en mujeres embarazadas o en períodos de lactancia”

 

Respecto de algunas drogas que puedan contrarrestar los efectos de la MDMA, cabe señalar que hasta el momento parece no existir un antídoto específico para sus efectos particulares. Sin embargo se pueden utilizar algunas sustancias antagonistas de la serotonina, como la ciproheptadina. También se puede utilizar clorpromazina, benzodiacepinas, dantroleno o nantenina, según el tipo de síntoma que se quiera aplacar (Chavarín, 2008; Colegio Venezolano de Neuropsicofarmacología, 2009; Fantegrossi et al., 2004; Gillman, 1999).